miércoles, 18 de octubre de 2006

Beso de aguijón.

Anteayer te (me) vi viviendo en las vejaciones de la vejez. Vilmente la vida había desbaratado todo sueño y vomitado sobre cada viernes, sobre cada vivencia. Lo que vi fue, verdaderamente, aterrorizante.

Te vi tratando de sacarle la última bocanada al puro que se había terminado hacía ya tres años. Aunque, en realidad, no recuerdo si en verdad tres años pasaron. Igual pudo haber terminadose el segundo anterior o el siguiente (de esto tampoco estoy muy seguro). Vi que de tus labios un poco de humo salía y quise felicitarte por haber, quizá, terminado de fumar un puro que se había terminado de fumar en el mañana, aunque también pudo haber sido hace tres años. Ya lo dije, no estoy seguro.

Volteaste y viste mi mano, vi que veías mi mano y me dio una vergüenza terrible. No es que sea de manos feas, de hecho hasta mataría por ellas. Pero es que tus manos y tu mirada eran para morir. De tus labios, ni hablar. Hacía ya tiempo que había decidido que el día que me besaras compraría una pistola. Digo, ¿qué más pudiera esperar alguien como yo de la vida? Sin duda alguna ese hubiera sido el momento más significativo y el mayor logro que jamás hubiera podido alcanzado. Después de un beso tuyo ya ni la música me causaría placer. Entonces, ¿para qué vivir?

Recuerdo aquella vez que borracha trataste de besarme. "Espera un poco" te dije mientras sacaba la billetera de mi pantalón para ver si los fondos eran suficientes. Cuando terminé de corroborar que después de todas las cervezas que compré aún me alcanzaba, volteé a buscar tus labios mas Nix ya estaba sosteniendo tu pelo. Ya hasta había pensado que rumbo tomar después de dejarte en casa. Pero cuando finalmente te reincorporaste me dijiste que te daba asco. No el vómito, ni yo, ni tú, ni la noche, ni Nix, ni el ayer que ya era anteayer, ni el pasado mañana que se volvió mañana, ni el mañana mutó en hoy, ni siquiera la mañana de esa noche, sino simplemente el hecho de besarme. Me así a la idea de que te daba asco besarme porque te daba asco el pensar en que me iba a dar asco el besarte después de lo ocurrido, nunca dijiste eso.

Gracias al asco que sentiste aquella vez es que hoy puedo ver que ves mi mano, mirarte a los ojos y robarte un beso. No te preocupes, ayer cuando dormías salí a prepararme para la ocasión.

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