Ayer platicaba con una voz lejana; está a más de cuatro mil cuatrocientos cuarenta y cuatro kilometros. Fue una plática interrumpida por otras pláticas al azar. Destacando de entre ellas la plática de la chica sorda que tenía que tomar un exámen en otra ciudad y preocupada cuestionaba a su madre sobre viajar o no viajar por la infidelidad de su esposo. Fue una tarea Malincheana, interpretar lo interpetado e interpretar lo dicho.
Sí, ya han sido ocho meses y un día desde que me deshice del fantasma más pesado. El fantasma aquél que me acechaba y me seducía desde que aprendí a hablar. El fantasma que me llevaba a decir "sí" cuando Don J.G. me preguntaba "Beto, ¿ya hablaste a tu casa?", el que me hacía que negara el fumar cigarrillos siendo que el olor del humo era evidente, el que me hacía hacer tantas y tantas cosas que hirieron a demasiada gente y todo por un temor desabotonado.
He dejado de mentir y es lo mejor que he hecho en toda mi vida. Se siente genial y no puedo dejar de estar feliz.
domingo, 2 de septiembre de 2007
jueves, 30 de agosto de 2007
domingo, 26 de agosto de 2007
Untitled
Despair of liquid paper.
Erasing, writing and erasing.
Throbing wrists
pointing, while portraying a sad grimace,
to the delusional stars of the no mere and no more.
Hosting the host and
Dwelling the dwell.
Screaming murmurs
"a contraluz".
Black, white spots and then darkness.
Closing the eyes to feel.
Enjoying every single breath in and out.
Inhale, close your eyes, feel, exhale.
Come close, inhale, close your eyes, feel, exhale.
Cut a strawberry, close your eyes, inhale, feel, exhale.
Count back from ten to one, exhale.
Erasing, writing and erasing.
Throbing wrists
pointing, while portraying a sad grimace,
to the delusional stars of the no mere and no more.
Hosting the host and
Dwelling the dwell.
Screaming murmurs
"a contraluz".
Black, white spots and then darkness.
Closing the eyes to feel.
Enjoying every single breath in and out.
Inhale, close your eyes, feel, exhale.
Come close, inhale, close your eyes, feel, exhale.
Cut a strawberry, close your eyes, inhale, feel, exhale.
Count back from ten to one, exhale.
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Verso
martes, 21 de agosto de 2007
Diferencia
It's not the same
an anticipated fall morning
than an anticipated morning fall.
an anticipated fall morning
than an anticipated morning fall.
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Verso
Broken rhetoric and recuerdos
Memories of a movie
and of forgotten things.
Recuerdos de una conversación tregiversada
a punta de dolorosos recuerdos enganchados,
cual esfera en arból de navidad, de una nube
estática y estéticamente volátil.
Memories of songs
and of unknown chords.
Broken rhetoric facing unhidden faces.
Shoes that walk a solitary street
while trying to remember a good song to hum
in order to repair my old arguments and my old me.
and of forgotten things.
Recuerdos de una conversación tregiversada
a punta de dolorosos recuerdos enganchados,
cual esfera en arból de navidad, de una nube
estática y estéticamente volátil.
Memories of songs
and of unknown chords.
Broken rhetoric facing unhidden faces.
Shoes that walk a solitary street
while trying to remember a good song to hum
in order to repair my old arguments and my old me.
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domingo, 19 de agosto de 2007
Estrella V (flotando bajo)
Ayer por la noche, caminando de regreso a casa, buscaba estrellas; no vi ninguna.
Llegué a casa y me entregué, primero, a mi afelpado sofá mientras la televisión instalaba sueños informes en mi deambular entre la conciencia y el estar sin estar. Luego, tomé el control remoto, apagué la televisión y, sin encender luz alguna, deambulé entre tinieblas hasta el fondo del segundo piso. Subí las escaleras y en el segundo descanso miré el manto nocturno. No, no había estrella alguna. Caminé el pasillo, doblé a la izquierda y seguí caminando. Llegué al cuarto, me desnudé, me acosté en mi cama nube y justo antes de poner la almohada sobre mi cabeza volteé a mirar el oscuro cielo. No, ninguna estrella.
Dormí y entre sueños le vi nuevamente. Nuevamente estaba viendo mi estrella favorita. Y, aunque tenía el mismo brillo de siempre, de cierta manera se veía opaca y marchita. Quise tocarle, hablarle, preguntarle "¿cómo te ha ido?", decirle: "dime lo que te pasa". Traté de acercarme pero cada vez que lo hacía era como si estuviera empujando un glaciar en el cual en uno de sus extremos estaba yo y en otro estaba ella. Entre más empujaba en mi afán de acercarme ella más se alejaba. Daba un paso y un paso se alejaba.
Esta mañana fue una de esas que nunca deberían de terminar. Al salir de la casa me recibió la brisa de un otoño anticipado con el cielo de un invierno venidero. Caminé largas cuadras escuchando canciones de pianos y progresiones de guitarras. A la duodécima cuadra me encontré un rosal con tres rosas amontonadas. Por alguna razón me recordaron a la estrella y les fotografié. La alegría me invadió (por alguna razón que todavía no acabo de comprender) y se redoblaron mis ánimos este domingo por la mañana.
Extraño volar, sí, no solamente flotar, y todo lo demás.
Llegué a casa y me entregué, primero, a mi afelpado sofá mientras la televisión instalaba sueños informes en mi deambular entre la conciencia y el estar sin estar. Luego, tomé el control remoto, apagué la televisión y, sin encender luz alguna, deambulé entre tinieblas hasta el fondo del segundo piso. Subí las escaleras y en el segundo descanso miré el manto nocturno. No, no había estrella alguna. Caminé el pasillo, doblé a la izquierda y seguí caminando. Llegué al cuarto, me desnudé, me acosté en mi cama nube y justo antes de poner la almohada sobre mi cabeza volteé a mirar el oscuro cielo. No, ninguna estrella.
Dormí y entre sueños le vi nuevamente. Nuevamente estaba viendo mi estrella favorita. Y, aunque tenía el mismo brillo de siempre, de cierta manera se veía opaca y marchita. Quise tocarle, hablarle, preguntarle "¿cómo te ha ido?", decirle: "dime lo que te pasa". Traté de acercarme pero cada vez que lo hacía era como si estuviera empujando un glaciar en el cual en uno de sus extremos estaba yo y en otro estaba ella. Entre más empujaba en mi afán de acercarme ella más se alejaba. Daba un paso y un paso se alejaba.
Esta mañana fue una de esas que nunca deberían de terminar. Al salir de la casa me recibió la brisa de un otoño anticipado con el cielo de un invierno venidero. Caminé largas cuadras escuchando canciones de pianos y progresiones de guitarras. A la duodécima cuadra me encontré un rosal con tres rosas amontonadas. Por alguna razón me recordaron a la estrella y les fotografié. La alegría me invadió (por alguna razón que todavía no acabo de comprender) y se redoblaron mis ánimos este domingo por la mañana.
Extraño volar, sí, no solamente flotar, y todo lo demás.
sábado, 18 de agosto de 2007
Siete
El reloj casi marca las siete de la tarde.
El viento ausente desacaricia una bocanada.
Miro al reloj y son casi las siete.
El agua se marchita,
el fuego se adelgaza y
el reloj, el reloj, casi marca las siete.
Hoy probé lo amargo de tu ausencia.
Decidí flotar un rato mientras caminaba
y deseé no desear nada.
El reloj marca, casi, las siete de la noche.
Y yo, segundo a segundo, sigo viviendo con él.
El viento ausente desacaricia una bocanada.
Miro al reloj y son casi las siete.
El agua se marchita,
el fuego se adelgaza y
el reloj, el reloj, casi marca las siete.
Hoy probé lo amargo de tu ausencia.
Decidí flotar un rato mientras caminaba
y deseé no desear nada.
El reloj marca, casi, las siete de la noche.
Y yo, segundo a segundo, sigo viviendo con él.
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viernes, 10 de agosto de 2007
Cuatro llamadas (o post número cien)
Hoy recibí cuatro llamadas telefónicas:
1era: Dismiss.
2da: Acknowledge.
3ra: Plan.
4ta: Remember.
1era: Dismiss.
2da: Acknowledge.
3ra: Plan.
4ta: Remember.
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